De recolectar café a construir una cancha: La unión de Julián Daza y Jheisonfs

Fe y Trabajo: La historia detrás del encuentro entre Julián Daza y Jheisonfs.

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Las grandes transformaciones no siempre surgen de presupuestos masivos; a veces, nacen de la unión entre el esfuerzo del campo y la sensibilidad del arte. La historia de Jheisonfs, un joven campesino del Huila, y el artista Julián Daza, es el ejemplo perfecto de cómo una red social puede convertirse en el motor de un cambio comunitario real.

El origen de un propósito: Una cancha para la comunidad

Jheisonfs no es solo un creador de contenido; es un caficultor que decidió usar su voz para visibilizar una carencia en su zona: la falta de espacios recreativos. Con el objetivo de construir una cancha de fútbol en un lote baldío, el joven documentó cada paso del proceso, desde la limpieza del terreno hasta las jornadas de recolección de café para financiar la obra.

El punto de giro ocurrió cuando Jheisonfs utilizó el tema “Dios Me Dijo” de Julián Daza para acompañar uno de sus videos. En el clip, el joven expresaba su fe y la admiración por la música del artista. Julián, quien ya seguía el trabajo del huilense, respondió al gesto iniciando una conversación genuina que trascendió la pantalla.

Un encuentro con sentido humano

Conmovido por la honestidad del proyecto, Julián Daza invitó a Jheisonfs a una de sus presentaciones. Este encuentro personal no fue un acto de relaciones públicas, sino el reconocimiento de un artista hacia un líder comunitario. Julián entendió que la labor de Jheisonfs representaba los valores de su propia música: resiliencia y esperanza.

“Hay gestos que no necesitan protagonismo, pero sí generan impacto”, se lee en el núcleo de esta colaboración que culminó con el apoyo personal del artista al proyecto.

El impacto: Más que una cancha de fútbol

El día de la inauguración, el compromiso se hizo tangible. Julián Daza acompañó el evento, respaldando simbólicamente un espacio que hoy sirve como refugio de disciplina y sueños para los niños y jóvenes del Huila. Las imágenes de la jornada muestran una comunidad unida, celebrando un logro que nació entre cafetales y se materializó con fe.

Este vínculo reafirma la faceta más humana de Julián Daza. Para el artista, su rol va más allá del escenario; se trata de ser un puente para historias que, aunque nacen lejos de los reflectores, tienen el poder de transformar el tejido social de Colombia.